Nunca había sido tan fácil producir contenido. Hoy cualquier empresa puede generar imágenes, videos, textos y publicaciones en cuestión de minutos, muchas veces sin necesidad de contratar a un diseñador, fotógrafo o redactor.

Y, aún así, cada vez resulta más difícil distinguir una marca de otra.

Basta recorrer las redes sociales para encontrar empresas de distintos sectores utilizando las mismas frases, estilos visuales, tendencias y argumentos comerciales. Cambian los logotipos, los colores y los productos, pero buena parte de la comunicación parece salir del mismo lugar.

Entonces, ¿estamos aprovechando la tecnología para fortalecer nuestras marcas o simplemente para producir más contenido?

Durante años hemos insistido en la importancia de mantener una presencia constante en medios digitales. Y tiene sentido. Una marca que desaparece de la conversación difícilmente permanecerá en la mente de sus consumidores.

Pero la frecuencia de publicación es apenas una variable dentro de una estrategia mucho más amplia.

Una empresa puede publicar diariamente y seguir sin comunicar claramente qué la hace diferente, a quién busca atender o por qué alguien debería confiar en ella.

La inteligencia artificial ha hecho todavía más evidente este problema. Al facilitar la producción, también ha reducido las barreras para que cualquier competidor genere materiales visualmente atractivos.

Cuando todos tenemos acceso a herramientas similares, la ventaja competitiva debe venir de otro lugar.

Del conocimiento del cliente, de la comprensión del negocio, de una propuesta de valor relevante y de la capacidad para desarrollar mensajes que realmente representen a la empresa.

También de la disposición a comunicar algo propio, aunque resulte menos espectacular que la tendencia de moda. Tenemos que pensar antes de publicar. Preguntarnos qué queremos que las personas recuerden de nuestra marca, qué percepción estamos construyendo y si nuestros contenidos contribuyen a fortalecerla.

Seguimos publicando, acumulando impresiones y celebrando interacciones, mientras nuestra marca pierde la oportunidad de ocupar un lugar reconocible en la mente del mercado.

La próxima vez que revises el calendario de publicaciones de tu empresa, además de preguntarte cuánto contenido vas a producir, pregúntate qué estás construyendo con él.

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