En los últimos meses han comenzado a aparecer cientos de flyers, anuncios y publicaciones con el mismo estilo visual generado por inteligencia artificial. Colores similares, ilustraciones parecidas, composiciones repetidas y una estética que ya resulta fácil de reconocer. Como suele ocurrir con cualquier tendencia, no tardaron en aparecer las críticas: “la IA está acabando con el diseño”.

Solo que, creo que la conversación está enfocada en el lugar equivocado.

La inteligencia artificial no decidió que todas esas piezas se vieran iguales. Lo hicieron las personas que utilizaron el mismo prompt, buscaron el mismo resultado y dieron prácticamente las mismas instrucciones. La herramienta simplemente respondió a lo que le pidieron.

La IA es como un diseñador al que le dices: “hazme algo moderno”. Si no le hablas de tu empresa, de tu cliente, de tu personalidad de marca, de tus objetivos o de tus diferenciadores, terminará entregándote una solución genérica. No porque sea incapaz de hacer algo mejor, sino porque nunca recibió el contexto necesario para hacerlo.

Aquí llega uno de los errores más actuales en empresas y emprendedores: creer que el verdadero valor está en conseguir “el prompt perfecto”. Cada semana aparece alguien vendiendo una colección de prompts milagrosos con la promesa de obtener resultados profesionales en segundos. La realidad es mucho menos espectacular.

Los mejores resultados no provienen de un prompt comprado o pirateado. Provienen del conocimiento que tienes sobre tu negocio.

La IA necesita contexto, no recetas

Uno de los cambios más importantes que ha traído la inteligencia artificial es que ahora el contexto vale más que nunca.

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Si dos empresas venden el mismo producto, pero una le explica a la IA quién es su cliente, cuál es su propuesta de valor, qué emociones quiere transmitir, cuál es el tono de su marca, cómo se comporta su mercado y qué quiere lograr con esa campaña, el resultado será completamente distinto al de quien simplemente escribe:

“Hazme un flyer atractivo para vender este producto.”

La diferencia no está en la herramienta, sino en la calidad de las instrucciones.

Y la calidad de las instrucciones depende del conocimiento que tienes sobre tu propio negocio.

Parecerte a todos tiene un costo 

Cuando todas las marcas empiezan a utilizar exactamente el mismo estilo visual, dejan de construir identidad. Acuérdate que tu marca no solo compite por vender, compite por ser recordada.

Si un cliente ve diez publicaciones seguidas con la misma estética generada por IA, lo más probable es que recuerde el estilo… pero no recuerde quién era la empresa.

Irónicamente, muchas organizaciones están invirtiendo tiempo y dinero en generar contenido para terminar pareciéndose cada vez más a sus competidores. Cuando eso ocurre, la conversación deja de ser sobre diferenciación y empieza a ser sobre precio.

Porque si todas las marcas lucen iguales, el cliente tiene menos elementos para percibir valor.

Lo barato y rápido, suele costar caro

No tengo ningún problema con usar inteligencia artificial para diseñar. Yo mismo la utilizo todos los días. Lo que sí me preocupa es la expectativa con la que muchas personas la están adoptando.

¡La están usando solo para ahorrar tiempo, y tal vez, un sueldo!

Eso puede funcionar en el corto plazo, pero construir una marca es un proyecto de largo plazo. La identidad visual, la personalidad de una empresa y el reconocimiento que genera en su mercado no se construyen con publicaciones aisladas. Se construyen con consistencia.

Cuando una empresa publica durante meses utilizando recursos visuales genéricos, probablemente ahorró algunas horas de diseño. Sin darse cuenta, también renunció a una parte importante de su diferenciación.

Ese costo no aparece en la factura del software, sino meses después, cuando el mercado deja de distinguir una marca de otra.

La IA no vino a reemplazar el criterio

Cada avance tecnológico suele generar la misma discusión: si la herramienta reemplazará a las personas, solo que esa nunca ha sido la pregunta correcta.

La verdadera pregunta es qué capacidades humanas se vuelven más valiosas gracias a esa herramienta.

En el caso de la inteligencia artificial, la respuesta para mi, es clara:

  • El criterio.
  • Entender personas.
  • Conocer el negocio.
  • Definir una estrategia.
  • Construir una identidad.
  • Interpretar un mercado.

Todo eso, siempre y cuando utilices el tiempo que te ahorraste usando IA en algo de provecho para tu marca o producto. La IA puede generar miles de imágenes en cuestión de segundos, pero todavía necesita que alguien le diga qué hace diferente a esa empresa y por qué debería verse distinta a las demás.

Y esa parte no viene incluida en ningún prompt descargado de internet.

¿Puedo ayudarle a tu empresa o negocio?